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¿Quéres saber qué opinan los demás de mí?
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La prensa
Los lectores
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La prensa

Maestra de Escuela Primaria retirada, la autora mantiene su estilo "didáctico", junto a su proprio intento pedagógico, así que sus poemas, más que una expresión de íntimas emociones, revelan a menudo un estímulo a obrar, unos discursos abiertos, dirigidos al lector. El estilo, por lo tanto, es sencillo y directo, sin ningún complacimiento o artificio estético.
Bliss (Revista Internet de New Age)

Los poemas de Carla hablan con voz suave; pero al mismo tiempo (y sin esitar) solicitan una nueva búsqueda de valores espirituales que aparecen perdidos en este mundo tan frenético, donde la gente parece haber olvidado qué significan las palabras espera, altruismo, generosidad, piedad, amor para la naturaleza y para los hombres.
La Nación (Buenos Aires)

A Carla le deseamos toda la popularidad que merece, invitando también a nuestros lectores a meditar sobre el mensaje que la autora transmite a través de sus versos: fe, sensibilidad, amor y generosidad no están muertos, si todos pueden encontrar de nuevo, en su alma, la parte buena de sí mismos.
Elle México

La vida es lo que Piccinini canta en sus versos: la vida de vivirse con la expresión de nuestra propia libertad respectando, al mismo tiempo, la libertad de los demás. La misma vida que se conquista amando, donando, recibiendo y aprendiendo (de los demás).
Elle Chile

El aspecto del donar que nuestra autora canta no es la felicidad y el entusiasmo de donar parte de sí mismos (y de sus propios bienes) a los demás, sino de donar lo que cada uno puede, recibiendo con una sonrisa lo que los demás tienen que ofrecerle en cambio.
Elle Colombia

Su sonrisa es como la de una abuela escritora, rodeada de ternura por todas partes y emanando ternura para sus lectores.
La Razón (Caracas)



Los lectores

¡Que viva la neva manera de hacer poesía! |Bienvenido a la nueva manera de concebir el espíritu y la fe!
Roseena v.Z. desde Amsterdam

Todo el mundo tendría qu aprender a describir la espera como la describes tú, en tus versos.
Mark M. desde Atlanta, (Georgia EEUU)

Luz en la niebla éeste es el mensaje que trascende de tus versos 
Lisa D. desde Baltimore, (Maryland EEUU)

Amor y respecto son lo que siento para ti, ahora y hasta siempre.
Una lectora de Boise City, (Idaho EEUU)

Hablar de amor, de paz, de libertad y de fraternidad no es fácil hoy, pero tú sabes decirlo en cualquier idioma, porque es un lenguaje universal lo que hablas tú: ¡el lenguaje del corazón!
Gabriela desde Bucarest, (Romania)

No puedo hacer otra cosa sino admirar el ánimo que tú demuestras, levantado tu voz para hablar al alma de cada hombre.
Mike F. desde Canberra, (Australia)

Gracias, Carla, por recordarme que la vida es preciosa, y gracias por haberme dado la motivación de creerlo y de afirmarlo, aunque yo no pueda hacer tan bin poesía como sabes hacerla tú.
Lynn desde Chicago, (Illinois, EEUU)

Todo el mundo tendría que leer tus versos, para aprender qué son la dignidad y el respecto humano.
Yannick desde Cracovia, (Polonia)

¡Que bonito es hablar de fe y de valores de la vida así como cuentas tú: de manera sencilla, espontánea, natural casi infantil!
Ines desde Crotone, (Italia)

¡Permíteme agradecerte, por haberme ayudado a sentirme parte del mundo!
Patrick B. desde Dover, (Delaware, EEUU)

Abro mis brazos para abrazar a toda la gente del mundo, y en primer lugar a ti, Carla, hija mía y hermana adorada.
¡Intenta todo, para mantener intacta tu fe, y haz que la antorcha de la bondad siga resplandeciendo en tu corazón, hasta siempre!

Mahaila desde Halifax, (Canadá)

Pocas son las personas que, como tú, tan bien hayan entendido que Dios es la Libertad, si sabemos aceptarlo como el amigo mejor de nuestra vida.
Almudena, desde Ciudad de México, (México)

Algo me dice que tus versos y el mensaje que contienen tanto me ayudarán, en mi futuro.
Bill P. desde Milwakee, (Wisconsin, EEUU)

Después de leer tus poemas, creo que encontraré la manera de contarle serenamente, a mis queridos, de mi separación, de mi viaje sin regreso.
Adriana, una lectora enferma de cáncer

Tú abes hacer resaltar los sentimientos. ¡Tú sabes darle un valor también a una vida hecha de nada!
Mariella desde Turín, (Italia)

Tú sabes ayudarle a todo hombre a descubrir de nuevo la espera en su propio corazón.
Sam desde La Valletta, (Isla de Malta)

Tú, Carla, hablas con la voz de la inocencia. Cada una de las palabras de tus versos sale de tu boca como la maravilla de un niño que descubre la belleza de la Naturaleza cerca de sí.
Stephen desde Winnipeg, (Canadá)

No creo, Señora Piccinini, en su manera, (que pretiende ser doctrina) de propinarle al lector unas verdades religiosas estereotípicas, y ya muy anticuadas: no sólo para mí, que soy atea convencida, sino también para los creyentes más férvidos, que no pienso de que sacarán algún beneficio espiritual, después de leer sus versos.
Una profesora de matemática

Señora Piccinini, ni siquiera quiero abrir uno solo de los libros de sus escritos a que se da la definición de poemas; también me maravillo de cómo una maestra, (como es Vd.) haya podido y querido abandonarse a este género de tonterías que son el daño de nuestro mundo y de los sentimientos más espontáneos. Mi hija nunca leerá Sursum Corda, que compró de escondida. Yo se lo requisí, y muy pronto éste será un accidente olvidado. Si mi hija se atrevió traiccionar a mi cofianza, ¡por eso la pagará muy cara!
Una madre (anónima) desde la Provincia de Rieti, (Italia)

Me maravilla ver como Vd., una maestra (una persona bastante sabia, entonces) quiera transformar a Dios en un fenómeno de New Age (Nueva Edad). También Lo menciona, con Su propio nombre, haciendo creer de que Lo está exaltando. Prescindiendo del hecho que Vd. sea creyente o no, y que haya usado en vano o no el nombre de Nuestro Señor, por cuestiones de venalidad, o simplemente porque desea publicitarse, lo que yo espero es que Vd., con sus mensajes de fe y de faternidad, no quiera (de verdad) engañar a los lectores, especialmente a los más jóvenes, trayéndole a creer e imaginar unos valores espirituales que Vd. pretiende enseñar como un maestro, y casi como si fuese un enviado apostólico.
Y no sé si Cristo aprobaría su manera de obrar, y tanto me gustaría si Su Santidad el Papa tuviese algún día "el gusto" de leer Sursum Corda. Estoy seguro de que afirmará que yo tenga toda razón.

Un sacerdote, desde la región de Pulla (Italia)

Tuve la oprtunidad de leer tus poemas, meditando en ellas. Ahora no sé qué hacer: ponerme a reir o sentirme molestada. Tan "dulces" que suenan tus versos, todos disfrazados de espíritu de fraternidad. Eso es, de verdad, lo que más me pone nerviosa. Señoras y señores, una nueva Barbara Cartland ha nacido, lista para hacer llorar a las mujeres a través de la ilusión de un edulcorado sentido de solidaridad. ¡Ja, ja, ja!
Gabrielle desde Duthon, (Alabama EEUU)

Sigue, sigue entonces hablando con tus palabras fútiles. Pero que tú sepas que, entre las tantas personas que te escriban, comunicándote su propia aprobación, yo seré una de las pocas, (si no la única) que te diré la verdad en la cara. Y entre las tantas personas que se sientan desilusionadas y engañadas, después de escuchar tus respuestas, (¡y por eso te maldirán!) yo seré la única que ninguna maldición echará contra de ti: ¡porque a mí me estás completamente indiferente!
Águeda desde Ciudad de México, (México)

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